NUESTRO TERRUÑO

“Terruño” es un término equivalente al francés terroir y se define como la combinación de factores naturales inmutables—como la capa superior del suelo, el subsuelo, el clima, la pendiente y la altitud— que tiene una región en particular. Según los expertos, hay una alta probabilidad de que no haya dos terruños en todo el mundo con la misma combinación de factores. Así que un terruño es único e irrepetible.

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Loco Tequila es, sin duda, un tequila fuera de lo común. Desde el inicio, la mira ha estado puesta en proponer una identidad única, nunca antes vista, a esta bebida, un tequila que rescatara su legado e imprimiera en su esencia un sello único. Y eso se relaciona estrechamente con el terruño. El tequila tiene su denominación de origen principalmente en el estado de Jalisco. Por eso, el terruño de Loco Tequila tenía que estar demarcado en esta zona.

Fue así como apareció El Arenal, que se encuentra en el centro del paisaje agavero de Jalisco. En 2002, México presentó la candidatura de esta región como Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad. Para lograr esto, un equipo de expertos estudió durante años las características históricas del territorio. Se encontró que sí tenía todos los elementos para ser propuesta: antigüedad, tradición y un paisaje único. La UNESCO evaluó durante un periodo de cuatro años los elementos, y finalmente, en 2006, la inscribió dentro del Patrimonio Mundial. Uno de los aspectos únicos de esta zona es el mestizaje cultural, pues en ella se encuentran elementos de la tradición prehispánica y de la cultura europea. Asimismo, tienen un tipo de instalación única para producir tequila.

La región quedó inscrita como “Paisaje de agaves y antiguas instalaciones industriales de Tequila”. En cada zona hay representación de un periodo histórico. El antropólogo del INAH Ignacio Gómez Arriola, quien participó en la investigación, cuenta que en Amatitán se encuentran las más antiguas, y en El Arenal, que es un territorio muy cercano, se encuentran vestigios de la época y algunos más recientes, de inicios del siglo XX.

“También encontramos —dice— que después de la Segunda Guerra Mundial, en El Arenal se produjo una gran parte del tequila que se exportó a todo el mundo, en particular a Estados Unidos”, y agrega: “Durante nuestras investigaciones, encontramos que la hacienda de La Providencia era la más representativa de la producción tequilera de mitad del siglo XX. Y en ese sentido, es parte de las instalaciones industriales que destacó la UNESCO”. “Cuando empezamos a desarrollar el proyecto, nos dimos a la tarea de entender las características de la zona y qué representaba eso a nivel organoléptico en el agave que ahí crece. Fue ahí cuando empezamos a delimitar el terruño”, cuenta Alberto Navarro,

maestro tequilero vinculado con Loco Tequila desde sus inicios. En términos generales hay una gran diferencia entre los perfiles de los tequilas que se producen en la región Valles, con fuerte influencia del Volcán de Tequila, y los que se producen en la región de los Altos. Los expertos dicen que cuando el volcán hizo erupción, la lava se fue hacia la zona de Amatitán y El Arenal, lo que creó un suelo con condiciones únicas.

En cada municipio hay una diferencia entre los climas y en los suelos. Hay, además, un elemento fundamental que tiene una característica especial: la cercanía con el Bosque La Primavera. El agua con la que se hace el tequila es la que viene de ese bosque y tiene una pureza que se siente en el producto. Todas las condiciones que se dan en esta zona —clima, cualidades del suelo, ubicación geográfica, pureza del agua, origen de las plantas de agave y proceso de producción artesanal— son las que permiten decir que Loco Tequila es una bebida arraigada al Terruño. Esa combinación única de elementos la hacen una bebida que no se puede repetir en ningún otro lugar de México o el mundo.

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